Se realizó una jornada sobre género y diversidad en el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres

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Bajo el título “El Derecho a una vida libre de violencia: género y diversidad”, este jueves disertaron un grupo de mujeres de diferentes sectores que expusieron sobre las voces restaurativas de las mujeres. La actividad fue organizada por la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, la Defensoría General de Lomas de Zamora, y contó con el auspicio del Instituto de Estudios Judiciales de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires

La Defensoría del Pueblo de Santa Fe y la Defensoría General de Lomas de Zamora de Buenos Aires, con el auspicio del Instituto de Estudios Judiciales de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, llevaron adelante este jueves la jornada “El derecho una vida libre de violenica: género y diversidad”, en el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres que se celebra todos los 25 de noviembre.
El evento, realizado vía online, contó con la participación de 6 mujeres que, desde los diferentes lugares en que se desempeñan laboralmente, abordaron la temática relativa a las voces restaurativas de las mujeres. Se trata de Patricia Isasa, Marta Fassino, Daniela Spitzer, Nidia Kreig, Marina Lesci, María Rosa Martínez, y, como coordinadoras, Eleonora Avilés y Carolina Cacace.
Este último encuentro funcionó como cierre especial del Ciclo de Reflexiones y Experiencias Restaurativas: Construyendo Conocimiento Restaurativo, una actividad que comenzó el 14 de agosto y que concluyó el jueves de la semana pasada.
Carolina Cacace, de la Defensoría General de Lomas de Zamora de Buenos Aires, dio la bienvenida a todos, mencionó sobre lo significativo de realizar esta última actividad en el mes de noviembre, y rescató “las voces restaurativas de estas mujeres nos acompañan, puesto que se trata de mujeres comprometidas y luchadoras que nos compartirán sus experiencias de vida y sus prácticas profesionales desde la mirada restaurativa”.
PATRICIA ISASA, MARTA FASSINO Y DANIELA SPITZER
La primera disertante, Patricia Isasa, de profesión arquitecta y sobreviviente de la última dictadura cívico militar de nuestro país, se refirió al proceso restaurativo para las víctimas de este período oscuro del país. “Creo que la justicia restaurativa, en este sentido, tiene dos campos: los sobrevivientes propiamente dicho de la dictadura, donde la justicia restaura sobre el delito, y el otro campo es sobre el proceso de restauración de los conflictos”.
“Por delitos me refiero al secuestro, la tortura y los tratos crueles; es decir, la parte delictiva. La segunda etapa restaurativa se refirió al conflicto, que en este caso fue la impunidad, porque una vez que fuimos liberados nos encontramos con una sociedad que negaba y no quería ver, con una complicidad de cierta parte del sector político que decía ‘por algo será’”, explicó.
“En la etapa que va del año ’83 al ’87, con los juicios, vivimos una primavera y eso fue restaurador, algo que se retomó luego en el 2005 y en donde lo restaurativo tuvo que ver justamente con poner en juicio todos aquellos delitos que habíamos sufrido tanto para los que lo vivimos en carne propia como para los familiares de desaparecidos”, continuó, y agregó: “sería muy bueno que tuviéramos una ley de capacitación tanto en los espacios académicos como en el poder judicial en relación a crímenes de lesa humanidad, una capacitación como la Ley Micaela”.
A su turno, Marta Fassino, periodista, ex concejala y ex funcionaria del área Mujer y Diversidades de la Provincia de Santa Fe, relató su experiencia en su paso por la gestión sobre qué hacer con los violentos (en general, varones) y la puesta en marcha un taller de reeducación emocional. “El taller de reeducación emocional lo iniciamos en el año 2014, se llevó adelante durante un año completo y una de las cosas que hacíamos era conversar con los jueces para que a los violentos los dirigieran a nuestro taller de reeducación emocional”, contó.
Fasino explicó también las fases del trabajo en el taller: “la primera parte era que los varones admitieran que son violentos; en segundo lugar que deconstruyan la relación desigual que mantenían con sus parejas y de sometimiento; y por último el aprendizaje de relaciones en igualdad de condiciones para que se relacionaran en una condición de igualdad y sin violencia”.
Por último, relató que “desde entonces pasaron alrededor de 300 varones por el taller” y destacó la experiencia exitosa de este espacio puesto que “pudimos comprobar que el nivel de reincidencia era de cero”.
Luego fue el turno de Daniela Spitzer, psicopedagoga e integrante de la Secretaría de Igualdad y Género de la Provincia de Santa Fe, quien compartió la experiencia de un programa del estado provincial llamado “Arte por Mujeres”, es decir, “un programa que usó al arte con perspectiva de género como herramienta de promoción de derechos humanos de las mujeres así como herramienta de concientización sobre desigualdades de género”, explicó. “El programa dependía de la subsecretaría de Políticas de Género del Ministerio de Desarrollo Social y nos posicionábamos desde una mirada restaurativa y antropológica que convergía en el arte, la educación y la justicia”, añadió.
“La iniciativa pretendía restaurar sitauciones personales, vinculares, y al entramado social que las contiene, las sostiene y las reproduce: esto es: las violencias de género y el derecho de las mujeres a una vida sin violencia. El programa permitía resignificar otros procesos que tienen que ver con lo subjetivo, lo social, lo político, no afectando necesariamente a lo judicial”, señaló.
NIDIA KREIG, MARINA LESCI Y MARÍA ROSA MARTÍNEZ
Luego fue el turno de Nidia Kreig, integrante del Colectivo de Mujeres La Verdecita, quien habló sobre esta iniciativa pero también sobre el origen del Memorial a las Víctimas de Violencia de Género que se encuentra en la costanera de la ciudad de Santa Fe. “Hicimos un relevamiento del espacio público de la ciudad de Santa Fe y nos dimos cuenta de que no estábamos nosotras las mujeres, o bien estábamos pero como si fuéramos un adorno, en una fuente, por ejemplo, o en el monumento a la madre”, indicó, y agregó: “a menos que haya mujeres en el Estado es muy difícil que haya políticas con perspectiva de género, y por suerte hubo mujeres que nos escucharon y nos dijeron que le diéramos para adelante con el memorial, un lugar que le pusiera nombre a las mujeres asesinadas”.
“El memorial restauró la interprelación, porque quien pasa por ahí se para a mirar el cartel, los nombres y desde ahí los están interperlando, algo que por supuesto es insuficiente pero al menos es algo”, afirmó.
En cuanto a la granja agroecológica La Verdecita y el movimiento ecofeminista, Kreig explicó que “el ecofeminismo es una alternativa a la crisis ecológica y a la crisis del cuidado que pone en el centro no a los mercados ni a la bolsa de valores sino a la sostenibilidad de la vida. La Verdecita nació en el 2001, en el momento de la crisis, cuando un grupo de mujeres dijimos que era necesario producir el propio alimento. Nació como una política restaurativa y después se amplió a otras perspectivas”.
Por su parte, Marina Lesci, concejala y presidenta del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora (provincia de Buenos Aires), contó acerca de su experiencia en tres ámbitos diferentes dentro del municipio “que sin darnos cuenta desde hace años estos ámbitos tienen que ver con la Justicia Restaurativa”, puntualizó. “En primer lugar, en el Tribunal de Faltas, en cuanto a las contravenciones, donde, por ejemplo, cuando un vecino denunciaba a otro porque arrancaba un árbol de la vereda sin autorización, el que había hecho el daño tenía que hacer la reposición de ese árbol, es decir, procurábamos que el ofensor se resarciera con una acción así”.
“Después fue en la secretaría de la mujeres, porque cuando trabajé allí hacíamos conversatorios o talleres sobre nuevas masculinidades, siempre en vinculación con los juzgados penales, y comprobamos que el índice de reincidencia era cero”, relató y concluyó diciendo: “ahora en el Concejo Deliberante es muy importante teñir al trabajo que se realiza en este órgano con el concepto de justicia restaurativa como una herramienta de transformación social”.
El conversatorio cerró con la diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, María Rosa Martínez, quien mencionó acerca de su labor en el marco de la Comisión de Género y Diversidad de la Cámara de Diputados de la Nación. “Esta comisión generó efectos en el comportamiento de las demás comisiones y la transversalización de la perspectiva de género; en ese marco nos tocó interactuar con la comisión de legislación penal que tiene que ver con cuestiones de violencia de género, y a partir de este diálogo pudimos comprobar la poca importancia que se la da a la cuestión de la violencia de género, como si fuera un delito menor porque parece que lo importante es el robo a mano armada o el asesinato, pero si vemos los números de los femicidios y travesticidos la verdad que es un crimen aberrante”.
“Por eso me parece importante la participación de la víctima, el victimario y la comunidad”, subrayó y recordó que “una vez creamos un observatorio de género y diversidad y nuestra propuesta fue poder identificar los niveles de aceptación de las violencias en la comunidad, porque creíamos central que si la comunidad tenía una percepción alta de alerta temprana estábamos en condiciones de poder pensar en políticas de prevención”.
Por último contó acerca de un proyecto de ley que propusieron en la Legislatura: “se llama ley de Buen Trato e intenta educar para la igualdad, las relaciones pacíficas, una educación para que lo que aprendimos culturalmente como relaciones desiguales de poder se conviertan en relaciones paritarias”.
CONCLUSIÓN
A modo de cierre, Eleonora Avilés, de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe e integrante del Comité Organizador de los congresos latinoamericanos de Justicia Restaurativa, así como del ciclo de Justicia Restaurativa recientemente finalizado, concluyó destacando las destacadas exposiciones de las disertantes de la jornada como también remarcando el rol de las mujeres y las prácticas restauradoras en diferentes ámbitos.
“Entendemos que las prácticas restaurativas son inescindibles de la perspectiva de género, porque se alimentan de fuentes similares: reconocimiento, visibilización de los invisibles, empatía, cooperación, reconocimiento, cuidado e igualdad. En este sentido, estas expositoras representan a colectivos de mujeres que todos los días trabajan para poder reparar o restaurar distintas situaciones, distintos vínculos y conformar redes; es una característica de lo restaurativo y también algo que tenemos las mujeres esto de poder conformar redes”, dijo.
“Sabemos que las conductas se aprenden, pero también es necesario que el Estado habilite espacios para poder desaprender las conductas de los violentos, de los ofensores. Nos parece auspicioso que se difunda y que haya más espacios porque generalmente en las situaciones de violencia de género, las mujeres quedan muy solas con la responsabilidad de casi todo, de nuestra vida y de la vida de nuestros hijos mientras que los ofensores quedan invisibilizados, sin nombrarse. Y es necesario que los nombremos, porque es necesario que los incorporemos, ya que cuando tenemos la voz de todos los que intervienen en una situación conflictiva vamos a poder hacer algo mejor para poder futurizar las relaciones”, finalizó.
Por último, es de destacar que el Ciclo de Reflexiones y Experiencias Restaurativas: Construyendo Conocimiento Restaurativo había consistido en una serie de jornadas que dieron continuidad a lo iniciado por los congresos latinoamericanos de Justicia Restaurativa y en donde se abordaron temas como: la humanización de la justicia penal y los aportes interdisciplinarios; el enfoque restaurativo y los contextos sociales; las buenas prácticas restaurativas y modelos de intervención; la pedagogía para la construcción de una cultura de paz y justicia; las políticas públicas y prácticas restaurativas en la justicia penal juvenil; aportes filosóficos y prácticos sobre el campo de lo restaurativo y la cultura de paz y justicia restaurativa y derechos humanos.

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